LAS CRÓNICAS DE RIDDICK de David Twohy - 2004 - ("The Chronicles of Riddick")
De la misma manera que hay veces en las que el exceso de pretenciosidad se carga una obra y la tira por la borda, hay ocasiones en las que la falta total de esta pretenciosidad también lo consigue. "Pitch Black" era divertida y entrañable por su total y absoluta falta de estas mencionadas pretensiones y por su cachonda aura de serie B desprejuiciada. Su secuela, "Las Crónicas de Riddick", sigue siendo entrañable, pero nada divertida.
Las aventuras del carismático mercenario interpretado por Vin Diesel siguen en esta película que, a raíz del éxito de la primera, amplía su universo para presentar nuevas razas, nuevos planetas y para bucear en el pasado del personaje y de algunos de los secundarios principales de la saga.
La cosa es que la falta de pretensiones a la que he hecho referencia se traduce aquí en una historia ramplona y tonta hasta el paroxismo, en unos diálogos chorras y muchas veces estúpidos, en unos personajes que actúan por lo que les da, en unos giros argumentales gratuitos y absurdos y en un buen montón de escenas colocadas al tun tun sin criterio ninguno.
"Las Crónicas de Riddick" es ridícula, cutre y aburridísima y está llena de momentos diarréicos que incursionan en la más genuina comedia involuntaria.
El despliegue de medios para ampliar el mundo de Riddick se ha hecho notar en mejores y más variados escenarios, mejores y más variados efectos especiales, más personajes y unos villanos con carisma pulpero indiscutible y con su divertido toque "de opereta".
Por desgracia, "Las Crónicas de Riddick" es errática y totalmente chorra: se cambia de escenario por la cara y sin cesar, buenos y malos actúan no se sabe muy bien por qué, los objetivos de estos malvados de turno están cogidos con alfileres, las escenas de acción aparecen demasiado gratuitamente y la trama va saltando a trompicones según sus creadores se inventan una cosa u otra y la meten de golpe sin preocuparse de nada más.
Una pena, pero la segunda parte de las aventuras de Riddick fue un tremendo bodrio. Eso sí, la tercera, y aunque parezca increíble, es todavía peor.