BAJOS FONDOS de Steven Soderbergh - 1995 - ("The Underneath")
A Steven Soderbegh se le puede acusar, y con razón, de ser irregular demasiadas veces, de ser tan prolífico (ha llegado a rodar varias películas por año, y no una vez o dos precisamente) que la calidad se le escapa de las manos o que deja dos proyectos sin terminar de pulir con tal de poder sacarlos los dos a la vez o casi a la vez.
Sin embargo, tampoco se le puede acusar de encasillarse ni de no afrontar propuestas siempre nuevas. Y el tipo, con sus cosas buenas y malas, ha tocado toda clase de géneros: drama, fantástico, drama social, negro, comedia, ciencia ficción, documental, histórico, biográfico, experimental y hasta cine de acción.
En su cuarta película, después de dos dramas y una excelente fantasía con Franz Kafka como protagonista, se metió de lleno por vez primera en el cine negro, uno de los géneros que más trataría.
"Bajos fondos" es un remake de la famosa "El abrazo de la muerte" de Robert Siodmak, la cual por desgracia hasta este momento no he tenido el gusto de poder disfrutar, así que posiblemente mi crítica no esté completa sin poder comparar ambas versiones.
Sin embargo, este hecho aparte, tengo que decir que "Los bajos fondos", a pesar de no ser una de las mejores obras de Soderbergh, cumple en casi todos los aspectos.
El filme es un retrato negro de las relaciones humanas con la esperada aura fatalista que despliega, por medio de una estructura basada en flash-backs bastante resultona (el director casi siempre quiere intentar experimentar en sus obras, eso es otra cosa que no se le puede negar), un juego de realidades y mentiras donde el espectador se pierde con gusto.
"Bajos fondos" puede pecar de ser predecible, y en algún momento lo es (su final es un simple "ni fu ni fa" que creo que lastra el conjunto bastante), pero Soderbergh muestra un buen hacer tras las cámaras que pone la nota de una mínima personalidad.
Lo que en manos de alguien que no fuese un autor habría sido un thriller más "de usar y tirar", en las de este director termina siendo un thriller con sus fallos, pero con una trama como he dicho atractiva gracias a su estructura, con una estética cuidadísima fría y nocturna (ideal) y con un Peter Gallagher muy destacado como protagonista. Steven Soderbegh seguía buscando su estilo y rubricar el reconocimiento, lo cual le llegaría años después.




































