POLTERGEIST III de Gary Sherman - 1988 - ("Poltergeist III")
La decadencia de "Poltergeist" termina (por suerte no fue una de esas sagas alargadas hasta el infinito y la extenuación que tanto se prodigan en el género del terror) con "Poltergeist III", dirigida ahora por Gary Sherman, otro director que tampoco tiene grandes cosas en su haber.
La cosa aquí ya está estirada de forma aún más descarada y cutre que en la segunda entrega y tenemos a Carol Anne viviendo en un rascacielos de Chicago temporalmente con sus tíos. La excusa barata sirve para que la historia tenga una continuidad forzada y para explorar un nuevo escenario lleno de cristales que pueden comunicar con el más allá.
Vuelve el reverendo Kane, como se imaginan, y lo hace en una trama simplona, tonta a veces incluso, sin nada reseñable, con personajes nuevos que no cumplen y clásicos que están manoseadísimos y basada en sustos de andar por casa, predecibles, nada sugerentes y cimientados en el golpe de efecto bruto visual y sonoro y se acabó.
Ni siquiera Nancy Allen y Tom Skerritt, que se unen a la saga como los improvisados tíos de Carol Anne, son capaces de levantar un conjunto en el que hasta Heather O'Rourke y Zelda Rubinstein, las únicas que repiten de entregas anteriores, están completamente desganadas y adocenadas en el tópico cómodo de sus papeles.
Por desgracia, la joven protagonista, Heather, falleció el 1 de febrero de 1988, el año del filme, con solamente doce años, tras haber sido diagnosticada erróneamente de Enfermedad de Crohn cuando tenía estenosis intestinal aguda. El filme fue su obra póstuma y esto creó un escándalo por negligencia médica y el concepto de la "Maldición Poltergeist" debido a las muertes que habían rodeado al rodaje.
"Poltergeist III" fue un fracaso de público y de crítica estrepitoso y la saga fue cerrada ya de forma fulminante tras ella hasta que llegó el muy tardío y flojo remake del año 2015, con el que terminaré mañana este ciclo.




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