viernes, 29 de mayo de 2026

ERNEST Y CÉLESTINE. UNA PRECIOSIDAD ANIMADA SOBRE EL ODIO A LO DIFERENTE

ERNEST Y CÉLESTINE de Benjamin Renner, Stéphane Aubier y Vincent Patar - 2012 - ("Ernest & Célestine")

"Ernest y Célestine" es una absoluta joya del cine franco-belga dirigida por el francés Benjamin Renner (que después co-dirigiría también la genial "El malvado zorro feroz" y la recién estrenada "Migración. Un viaje patas arriba"), por el belga Stéphane Aubier (que venía de dirigir "Pánico en la granja" y que luego dirigiría la serie y la película de Perro Apestoso) y por el también belga Vincent Patar (que había dirigido con el anterior "Pánico en la granja" y que también estaría con él en las adaptaciones mencionadas de Perro Apestoso).

Basada en los libros homónimos de la autora belga Gabrielle Vincent y con guión del escritor francés Daniel Pennac, "Ernest y Célestine" ha ganado numerosos premios de cine de animación, ha obtenido menciones especiales en el Festival de Cine de Cannes y ha sido nominada a los Oscars de su categoría.

Creada en un estilo tradicional-digital, en dos dimensiones y con estética de cuento ilustrado en movimiento y colores de acuarela (inspirado todo en los propios libros de Gabrielle Vincent), la película es una preciosidad visual que se erige como un cine animado diferente en una época regida por el 3D de forma esencial.

En un mundo de osos y ratones antropomorfos donde los primeros viven en la superficie y los segundos bajo tierra, una ratona, Célestine, se hace amiga de un oso, Ernest. Las sociedades de ambos, llenas de miedo, de prejuicios y de odio a lo diferente, van a hacer todo lo posible para que su amistad no prospere.

Manejando un tono de fábula anclada sin embargo en un realismo muy humano, el filme, con un ritmazo que a veces es frenético, cargado de humor, de diálogos irónicos e inteligentes y de drama justo y poderoso, es una crítica social absolutamente feroz al racismo, a la mencionada intolerancia, a los autoritarismos, al clasismo y al conformismo que, además, es una lección perfecta de cómo no ser maniqueo: tanto en el mundo de los osos como en el de los ratones hay individuos y actitudes buenas y despreciables (de hecho, tanto Ernest como Célestine son marginados por sus propios ambientes).

Además, rompe una lanza a favor de la mencionada amistad como cura de los prejuicios y del odio y el miedo y otra por la libertad y la libre elección de una vida frente a unas familias opresivas, intransigentes y víctima de tradiciones rancias.

"Ernest y Célestine", con escenas que ponen los pelos de punta (hay varias en el final que me hicieron llorar) es una obra maestra de la animación que es capaz de cautivara los niños y a los adultos y ya un clásico total del último cine franco-belga y europeo.

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