WHISTLE: EL SILBIDO DEL MAL de Corin Hardy - 2025 - ("Whistle")
"Whistle: El silbido del mal" no es la quintaesencia del terror ni creo que tampoco pretenda serlo, pero sí que es, pienso, una película muy bien llevada en un género que habitualmente presenta una cantidad notable de bodrios cada año.
Dirigida por Corin Hardy, del que podéis encontrar en esta etiqueta del blog la reseña de la primera entrega de "La monja", el filme es un clásico filme de horror adolescente que pone a sus protagonistas a lidiar con un extraño silbato azteca que atrae maldades.
Con ecos de clásicos como "Pesadilla en Elm Street" y de filmes de culto más modernos como "It follows" o "Smile", "Whistle: El silbido del mal" va, sin ningún tipo de pretensiones, a lo que va: a entretener y hacer pasar un mal rato. Y lo consigue en general, a pesar de tener bastantes y notables incoherencias.
Dafne Keen demuestra sus dotes para el terror y para dar vida a una clásica adolescente en crisis vital ante una pérdida y protagoniza con carisma la cinta. Los demás secundarios que la acompañan cumplen también muy bien, especialmente en papeles tan limitados (muchos de mera carne de cañón del ser sobrenatural de turno).
La trama, que muestra primero el drama de la protagonista y la vida de un instituto cualquiera de los USA, se sumerge pronto en la sucesión de muertes esperable y en el enigma que se presenta ante los protagonistas para acabar con aquello que los persigue.
Hay una cosa curiosa: salvo un par, los adultos no están presentes apenas en "Whistle: El Silbido del mal". Funciona muy bien esto, como funcionaba en la mencionada "It follows" por ejemplo, y elabora una metáfora (no sé si consciente o no) sobre la soledad adolescente que sabe estar bien presente.
El filme tiene ritmo y tiene sustos efectivos, pero también otros que lo son menos (estruendos sorpresivos y apariciones sorpresivas, más de lo de siempre) y también caen en muchos fallos e incoherencias y en muchas lagunas, con muchas muertes además que deberían haber sido muy traumáticas y que a los supervivientes parecen importarles un pito.
No obstante toda esta irregularidad, "Whistle: El Silbido del mal" es una película de horror que cumple en todo momento, que entretiene y que, sin inventar la rueda, es en general solvente, digna y con su dosis de mal rollito. Se puede ver bien.




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