ENEMIGOS PÚBLICOS de Michael Mann - 2009 - ("Public enemies")
"Corrupción en Miami" fue a todas luces una obra fallida, limitada, poco personal y definitivamente un borrón en la filmografía de Michael Mann. Un borrón por suerte es olvidable. "Enemigos públicos", su siguiente obra, volvió a ser magistral.
Volvía a repetir en el thriller, su predilección esencial, pero se trasladaba ahora a los Estados Unidos de los años treinta, la época de la Gran Depresión, para narrar la historia del mítico atracador John Dillinger y para tratar de nuevo uno de sus asuntos predilectos, el de "ladrón contra policía", que tan buenos resultados de dio en su magistral "Heat".
Ahora los protagonistas de la persecución son Johnny Depp y Christian Bale y, aunque hay que decir que el primero eclipsa claramente al segundo, la química entre ambos funciona. Depp está fabuloso. Siempre fue un buen actor y, aunque últimamente se ha prodigado excesivamente dando vida a "freaks", cuando sale de tanto encasillamiento brilla. Aquí está soberbio como Dillinger: el papel de ganster con código moral, apuesto, exquisito e inteligentísimo le viene como anillo al dedo.
Aunque el mencionado Christian Bale y otros secundarios de lujo como Marion Cotillard están a todas luces excelentes, él se los come con su sola presencia. A ello ayuda un Michael Mann sembrado, que sabe sacarle todo el jugo en la dirección actoral y que a nivel de narrativa trata el thriller conservando siempre el ritmo, la intriga, el interés y alternando las escenas de acción (excelentes todos los atracos y persecuciones) con las intimistas de forma perfecta.
Se nota la maestría tras las cámaras del director de "El dilema" y su sentido del espectáculo realista a la hora de rodar, coreografiar, mantener siempre una fina tensión perfectamente hilada y desplegar tiroteos y juegos de acción cruzados. Es un genio y cada vez va a mejor, como el buen vino. Y, además, construye personajes con hondura y una trama que le sirve para, aún moviéndose en un trasfondo histórico, hablar de problemas de nuestros días; esencialmente, de cómo una crisis económica destruye vidas.