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martes, 20 de enero de 2026

LA CHICA DE AL LADO. EL RETRATO MÁS LÚCIDO DE LA ATROCIDAD INSTITUCIONALIZADA

LA CHICA DE AL LADO de Jack Ketchum - 1989 - ("The girl next door")

Me habían dicho que el terror del norteamericano Jack Ketchum era muy duro, pero no me esperaba que lo fuese tanto, tantísimo, por lo menos en lo referido a esta novela (magistral) que es "La chica de al lado".

Ketchum, amigo de Stephen King y de Robert Bloch en vida, representante literario de Henry Miller antes de dedicarse él a la escritura, era un hombre, según lo describieron, tremendamente afable, bondadoso, muy humano, que escribió irónicamente sobre lo peor de nuestra especie y sus ambigüedades más extremas. Murió de cáncer de páncreas el 24 de enero de 2018 y nos dejó una obra tan alabada como criticada por el beaterío de siempre (fue tachada de pornografía violenta por, por ejemplo, la revista Village Voice).

"La chica de al lado" está basada en un hecho real estremecedor que causó un gran escándalo en los USA en 1965: la tortura y asesinato de Sylvia Likens, una adolescente de dieciséis años que fue dejada por sus padres, que vendían comida en ferias, al cuidado de su ejecutora, Gertrude Baniszewski, una vecina de Indianpolis que cobraba por cuidarla mientras ellos trabajaban.

Baniszewski se dedicó a torturar a Sylvia durante meses acompañada de sus propios hijos y de otros niños del vecindario hasta que ésta murió por las lesiones y la desnutrición extremas. El caso conmocionó a todo el país por tratarse de violencia colectiva socialmente aceptada en el contexto de un barrio normal y corriente de una ciudad que podría haber sido cualquier otra. 

Gertrude fue condenada a cadena perpetua pero liberada en libertad condicional por buen comportamiento el 4 de diciembre de 1985, tras estar 20 años en prisión (lo que creó un escándalo en todo el país y especialmente en Indiana). Murió en 1990 de cáncer de pulmón en Iowa, a donde se mudó con la identidad falsa de  Nadine van Fossan.

La tortura y asesinato de Likens es lo que, cambiando el escenario y los personajes y algún hecho, narra Ketchum en "La chica de al lado". Lo hace sin omitir prácticamente nada, y además lo cuenta todo en primera persona desde el punto de vista de uno de los chicos que participó en esta tortura.

"La chica de al lado" es posiblemente la novela más dura que haya leído. Es dura hasta el extremo, hasta lo increíble, hasta lo puramente impensable. Parece pura tortura hecha literatura, y hay momentos en los que quien la lee se plantea realmente si quiere seguir leyendo y en los que se pregunta si de verdad está leyendo lo que está leyendo.

Y es una obra maestra del terror. Y del retrato humano. No estamos hablando de terror por terror, aunque pueda parecerlo. Ketchum hace un documental del sadismo pero no se regocija en ello, aunque lo narre prácticamente todo con pelos y señales (en un estilo directo y seco). Lo que importa en esta obra suya, más que la recreación del caso original en sí, es el estudio de la profunda deshumanización que se crea cuando algo está "legalmente permitido" en una sociedad.

La torturadora y asesina de la adolescente, una mujer separada, frustrada, con muchos hijos y una vida sin alicientes de ninguna clase en un barrio anodino de los USA, planea y hace todo esto de una forma perfectamente premeditada, racional en su maldad y en su odio extremo, y adivinamos que hay celos de la víctima.

Más estremecedor es el mentado tema central de la novela: una persona adulta "legaliza" de facto esta tortura ante unos niños, que la llegan a ver como algo cotidiano totalmente normal y lógico. Estos comportamientos humanos, esta atroz "legalidad", es la que ha permitido que a lo largo de la historia se hayan dado horrores como, por ejemplo, la esclavitud, los campos de exterminio de los nazis o los gulags rusos.

"La chica de al lado" es una obra salvaje, sin prácticamente ninguna concesión, que explora una de las facetas más oscuras del ser humano y de sus institucionalizaciones del salvajismo y de la maldad, que acaban siendo permitidas con total pasividad en estos contextos.


A Jack Ketchum le costó escribir esta novela:
tenía que parar a veces porque era demasiado dura incluso para él, y se planteo dejarla en varias ocasiones (la terminó porque creía que era necesaria como una acusación moral). Incluso una vez publicada, le costaba hablar de ella, y eso que era un autor de terror considerado extremo (todavía hoy lo es).

"La chica de al lado" es una obra dolorosa, pesadillesca pero reveladora, llena de lucidez, que expone lo que hasta aquel momento casi nadie había querido exponer. Si pueden enfrentarse a ella y terminarla, será una experiencia que les revolverá y les cambiará para siempre.

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