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miércoles, 9 de octubre de 2019

DRÁCULA. LA NOVELA EPISTOLAR QUE CONFIGURÓ EL MITO DEL VAMPIRO


DRÁCULA de Bram Stoker - 1897 - ("Dracula")

Es cierto que prácticamente toda la obra de Bram Stoker ha sido eclipsada por "Drácula". Su personaje ha supuesto tal golpe a la ficción mundial que creaciones suyas fantásticas como sus cuentos (algunos increíblemente negros y macabros) han quedado injustamente olvidadas.

Es también esta obra la que ha configurado el mito del vampiro y lo ha dejado enmarcado en la posteridad: aunque hoy en día ya se ha experimentado en la ficción con todo tipo de "chupasangres", una grandísima parte de todo esto, tanto en literatura, cine, cómic o videojuegos tiene alguna inspiración en ella.


"Drácula" no fue el primer vampiro, pero fue capaz Stoker, con gran sagacidad y erudición, de reunir y ordenar toda la información legendaria que existía sobre ellos y fundirla en un personaje inmortal.

En este cruel conde de Transilvania están las leyendas de demonios balcánicos y eslavos, la historia de personajes reales como Vlad Tepes o la condesa Erzsébet Bathory y las influencias de escritos de otros autores como Polidori, Hoffman, Le Fanu o Gautier.


La fuerza sobrehumana, la magia, el control mental, la posesión, el control de animales, la transmutación en estos animales o en fenómenos como la niebla, y los puntos débiles como la luz del día o los símbolos religiosos están aquí reunidos en una sola creación diabólica, monstruosa y sensual, que describe perfectamente al siglo XIX en su década final, de luces y sombras, de cambios, de lucha entre dicotomías, entre lo viejo y lo nuevo y la realidad y el mito.

También se aprecia este doble mundo en la moral cristiana que siguen los personajes en sus relaciones, en el amor sano que predomina en sus vidas y en el papel abnegado de la mujer de la época, y, por contra, el malditismo claro y abierto contra el que luchan, que resulta extremadamente seductor, lúdico a veces, sugerente y retorcido.


En un fino estilo epistolar, los personajes de "Drácula" (excepto él mismo) van delineando su mito. Cartas, noticias, telegramas, extractos de diarios, van saltando en el tiempo y dejando ver poco a poco a esa criatura que persigue a los protagonistas.

Stoker, en una novela muy larga, atrapa al lector con un gran ritmo y con una perfecta dosificación de datos. Hay además lugar para el drama, para el retrato psicológico, para la aventura y para un erotismo que en la época, 1897, tuvo que ser extraordinariamente morboso.


Los personajes que creó alrededor de su vampiro también han quedado para la historia. Mina y Jonathan Harker, John Seward, Arthur Holmwood, Lucy Westenra, Quincey P. Morris, el loco Renfield y sobre todo el profesor Van Helsing son hoy también parte indiscutible del imaginario de este monstruo.

"Drácula" ha tenido mil versiones, y las va a seguir teniendo. Ha tenido mil representaciones, mil vestimentas, mil estilos. Y lo que nos queda. Por mucho que lo maten, seguirá siendo inmortal. Y no hay que dejar de leer la fuente original de la que viene todo lo que ya damos por hecho sobre él.


1 comentario:

  1. Una gran obra maestra, pocos textos tan sugerentes han caído en mis manos. Suelo comentar que leí en unos meses (hace muchos años) "Drácula", "La montaña mágica", "El halcón maltés" y "Victoria" y la novela de Bram Stoker me pareció igual de lúcida y genial que las de —respectivamente— Thomas Mann. Dashiell Hammett y Joseph Conrad. Merecidísimo recuerdo el tuyo, José.

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